Nada que decir, todo que cantar...
Cuando no hay más que decir
y es poco lo que contar,
paro y me siento a escuchar
al universo reir.
Da así comienzo el latir
de una idea, y al soñar
que soy nota, y sé sonar,
sólo queda trascribir,
en clave de Sol y Luna,
que es regalo de fortuna
formar parte cada día
del sonido primordial:
la consciencia universal
en su eterna sinfonía.


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