¡Me han puesto una multa!, ¡ME HAN PUESTO UNA MULTA!, me cago en diez...
¿Quién vulnera, a boca perro, la sagrada libertad
de vivir con lo que dicta tu conciencia, en unidad?
El Estado, esa entelequia de corrupción permanente
que convierte al individuo en peligroso demente,
se sirve del eufemismo llamando legislación
a lo que toda la vida se le ha llamado invasión,
condenando para sólo ejecutar su venganza
mientras que gordos ministros de mierda llenan su panza.
La verdad es la verdad, sea Agamenón quien la diga,
o el porquero que a su lado lo acompaña con fatiga:
la alternativa guerrera es la insurrección civil,
únete y pronto seremos tres o cuatro. O diez. ¡O mil!.


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