Camellos subnormales, quién lo diría...
Un camello retrasado
en el desierto perdido
de una tormenta el sonido
lo coge desprevenido
cuando ya se había encontrado.
Y así de miedo asustado
da la vuelta, y precavido,
tuerce el cuello y de un quejido
la cabeza se ha metido
por el ojo delicado.
Mas de puro acojonado
sus tripas se han resentido,
y rugiendo cual bramido
el intestino ha escupido
el cabezón succionado.
Por el olor que ha soltado
el camello que ha venido,
es el del bulla rompido
pero que ha sobrevivido
con el cerebro cagado.


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