El rincón de Ganesh
Ante el sonido de la mano quieta, el viento la zarza sujeta. Aire que viene y que va.
Singing in the rain of my life...
Hoy al levantar me he asomado a mi ventana, la mía, la de toda la vida, al escuchar a los niños jugar en el colegio. ¿Monotonía de la lluvia tras los cristales?, no porque no llovía, pero nublado el cielo como estaba bien podía haber arrancado a mi tocayo Ganesh Machado unos versitos. En un lateral del patio dos profes daban a la comba a seis o siete niños que saltaban al ritmo de sus carcajadas. Por allá los futboleros, en uno de los extremos, con regates, fintas y alguna que otra patada al aire, cómo no. Al otro lado el objetivo era el pino, valía por supuesto contra la pared. Y en el medio las habituales carreras confundidas entre alegrías y lamentos de los que pillan y los que no se dejan pillar. Curiosamente en el lateral de mi ventana la reja mil veces asaltada me sonreía en soledad, mostrando tras sus dientes de acero la sabiduría del que sabe ver pasar el tiempo, qué cosas.¿Tanto tiempo hace que no miraba por esa ventana una mañana?, al menos doce años, toda una vida, la de mi hija. Y algo era diferente. Colores y más colores que antes no se veían. Quizá hasta lenguas de diferentes tonos, quién sabe. Pero algo era semejante. Risas y más risas que siempre se han visto. Quizá hasta juegos que nunca cambiarán, quién sabe.Tengo un tesoro que baila al son de una inexistente monotonía de la lluvia tras el cristal de la cámara. Just dancing in the rain...
¡¡Sácate tiburones y rayas!!
Y tomas subacuáticas con riesgo, no te jode... Primer buceo con discapacitados en el que disfruté de la grabación bajo el agua. Atentas las churris que por ahí mese ve casi en pelotas, parezco el Coñan...
Cruzando el charco...
Yogur en salsa, verdura, otra vez a papear, sal poquita, y de fumar kifi en rama con mesura; impulso que sutil perdura, tiran cuerpos, ¿es amar?, almas sienten, ¿calentura?
